jueves, 21 de febrero de 2013
Vocación de zurdo
(Post original del 1 de enero de 2008)
Desde pequeño siempre he querido ser diferente. A pesar de ello no he conseguido más que ser un tipo de lo más normal.
Una de las cosas que siempre he querido ser es zurdo.
Sí, zurdo. De pequeño intentaba hacer cosas con la mano izquierda: lanzar piedras, jugar al tenis... pero no se me daba nada bien.
Hay dos cosas que han mantenido mi esperanza en poder llegar a ser al menos un poco zurdo.
Una es el recuerdo de una película en blanco y negro que vi de niño. En ella, un soldado en no sé qué guerra se hace pasar por un compañero muerto. Para ello necesita escribir cartas a la novia del difunto, para seguir el rollo. Y, como la novia pudiera reconocer la letra, no duda en hacerse machacar la mano derecha para no tener más remedio que escribir con la izquierda.
La otra idea viene de mis compañeros de clase zurdos, en primaria, que fueron obligados a usar la derecha. Ahora escriben, aunque bastante mal, con la derecha.
En ambos casos, mi pensamiento es el siguiente: si uno puede aprender a usar la mano no dominante para, pongamos, escribir, por qué no lo hacemos todos.
¿Por qué no distribuimos mejor el trabajo entre ambas manos?
Estos pensamientos, unidos a las informaciones que indican que los hemisferios cerebrales actúan sobre las partes contrarias del cuerpo. Lo que significa que los diestros desarrollamos más el hemisferio izquierdo, el de lo racional; y menos el derecho, el de los sentimientos.
Todo esto junto me ha llevado a practicar y entrenarme en el zurdismo.
Lo primero ha sido cambiarme el ratón. El del ordenador ¡claro!
Llevo desde antes del verano usando el ratón con la izquierda, tanto en la oficina como en casa. No es nada difícil. En un par de semanas ya le coges el truco. Y además te permite escribir con la derecha al mismo tiempo. O usar el teclado numérico para introducir números mientras te sitúas con la izquierda y el ratón.
La otra actividad es aprender a escribir con la izquierda. Si mis compañeros zurdos aprendieron a usar la derecha (aunque a golpes), yo también puedo... espero.
Me fui a Carrefour y me compré unos cuadernos de caligrafía para niños. Cuando me acuerdo, practico. Llevo casi un año con el primer cuaderno, es duro. Hace falta continuidad, paciencia y fuerza de voluntad.
Ánimo.
Lo que sí he logrado es jugar al pinpón con la izquierda. Como soy muy malo con la derecha, tampoco se nota mucho la diferencia. Pero me permite tomar el pelo a los amigos: empiezo jugando con la izquierda y, cuando se dan cuenta "pero, juegas con la izquierda?", cambio a la derecha y les digo que soy Rafa Nadal...
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